COLUMNAS:

Buscar columnas:

Ingrese un criterio de búsqueda:


Temas Expansiva UDP


Columnas

Financiamiento para la educación superior

Christian Larraín

Publicada el: 09/04/2008


La Segunda, martes 8 de abril de 2008

Ha trascendido que el Consejo Asesor para la Educación Superior habría propuesto otorgar gratuidad durante los dos primeros años de estudios superiores a todos los jóvenes provenientes de colegios municipales o particulares subvencionados, correspondientes al 60% más pobre de la población. A favor de esta propuesta se ha argumentado el elevado costo que significa para estos estudiantes quedar endeudados por largo tiempo, usando también como justificación de la medida la existencia de altas tasas de deserción durante los primeros años.

Antes de comentar dicha propuesta, viene al caso recordar que el nuevo sistema de financiamiento, con aval del Estado –en el que tuve la fortuna de liderar su diseño e implementación-, significó un avance sustantivo respecto del antiguo mecanismo del fondo solidario sistema tradicionalmente de muy baja cobertura y recuperación. A diferencia de este último, el nuevo sistema tiene los incentivos adecuados para que las personas que reciben el crédito paguen y opera con tasas que, si bien son de mercado, ofrecen una alternativa mucho más atractiva que cualquiera de las ofertas disponibles con anterioridad en la plaza, siendo comparables con las tasas de un excelente crédito hipotecario. Por ende, dicho diseño ha permitido ampliar fuertemente la cobertura del sistema universitario entre el 60% más pobre de la población, permitiendo que actualmente hayan recibido este crédito poco más de 100 mil alumnos, incluyendo alumnos de universidades privadas y centros de formación técnica (que antes no tenían acceso a créditos). El bajo costo esperado para el Fisco permite que este sistema siga creciendo fuertemente en el tiempo.

Más allá del elevado costo fiscal que representaría la propuesta del Consejo, la pregunta de fondo es ¿por qué una beca y no un crédito? El fundamento económico/social de un sistema de crédito es que, existe evidencia empírica, de que la educación superior es muy rentable, lo que se expresa en fuertes aumentos de ingresos para las personas una vez que terminan la carrera. En este contexto, lo lógico es que una vez terminados los estudios, las personas retribuyan a la sociedad el aporte, lo que favorece un sistema de créditos y no de becas. Respecto del argumento de la deserción, el nuevo sistema ha hecho que las tasas de deserción de los estudiantes de los primeros años bajen en forma significativa, lo que se explica porque las entidades de educación asumen la garantía de 90% por los alumnos que dejan la carrera el primer año. Un sistema de becas abriría las puertas para un amplio negociado, sin ninguna discriminación adecuada respecto de la importancia de apoyar a los estudiantes que vienen saliendo del colegio.

Sin perjuicio de lo anterior, el nuevo sistema es perfectible. Se puede avanzar estudiando posibles rebajas de la tasa de interés del crédito (hoy en 6%), estableciendo un mecanismo para estabilizar la tasa (hoy es variable) e incorporando una contingencia donde el pago nunca supere un 10% del ingreso de la persona.



Publicaciones relacionadas:




Columnas relacionadas:




Videos relacionados:




Audios relacionados:




Perspectivas relacionadas: