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La dualidad del mercado del trabajo

Jorge Marshall

Publicada el: 17/08/2010


El Mercurio, martes 17 de agosto de 2010

La dualidad es una deficiencia histórica del mercado del trabajo en nuestro país, que en el pasado se manifestaba en la informalidad y que ahora se expresa en la duración del empleo. Mientras un grupo numeroso de trabajadores sólo accede a ocupaciones temporales, otro, también importante, logra mantener su posición durante períodos prolongados (más de tres años). Entre estos dos segmentos la movilidad es escasa, generando así una distorsión en el mercado del trabajo que tiene consecuencias económicas y sociales negativas. El crecimiento de la ocupación que estamos observando genera un ambiente propicio para buscar acuerdos y mejorar las condiciones de trabajo de muchos chilenos.

La recuperación de la actividad económica está creando numerosos puestos de trabajo, pero no está cambiando los rasgos estructurales de este mercado. Lo primero es motivo de satisfacción, pero la simultaneidad de empleos precarios con otros estables es una de las mayores decepciones en el progreso que ha tenido el país en las últimas décadas. Aunque no existe una definición precisa que distinga entre estos dos tipos de ocupaciones, se puede obtener una aproximación a partir del tipo de contrato y la duración del empleo. De la nueva encuesta del INE se obtiene que un 55% de los ocupados dependientes posee un contrato indefinido con más de un año en su posición actual, mientras que el 45% restante trabaja a plazo fijo o ha permanecido menos de un año en su actual empleo, y entre los menores de 25 años esta última cifra se eleva por encima del 60%. Este panorama nos ubica entre los países de la OCDE que tienen mayor heterogeneidad en su mercado de trabajo, compartiendo esta situación adversa con Corea y España.

La coexistencia de estas dos realidades produce desigualdad de oportunidades y de ingresos, que está en la base de otros problemas. Por ejemplo, los riesgos sociales que enfrentan los jóvenes no se pueden desligar del hecho de que la tasa de desempleo de los menores de 25 años es de un 19% y la del resto de la población es cercana al 7%. Asimismo, hay estudios para los países avanzados que han detectado una relación entre la mayor incertidumbre en el mercado del trabajo y la disminución en la tasa de fertilidad.

Este fenómeno también produce efectos económicos negativos porque las empresas son renuentes a hacer las inversiones que permiten transformar empleos temporales en permanentes, lo que genera una rotación excesiva y una duración de los empleos por debajo del promedio de la OCDE. Los trabajadores temporales desaprovechan el entrenamiento que va de la mano con el trabajo y reciben menos capacitación formal, porque ellos mismos y sus empleadores tienen un horizonte de corto plazo. Esta ineficiencia en la formación de capital humano tiene un costo en la productividad y en el crecimiento.

El origen de esta dualidad está en la brecha en los niveles de protección que tienen los trabajadores: mientras para algunos es cero, para otros es mayor que los estándares internacionales. A esto se agrega el subsidio que financia la capacitación, que posterga a los trabajadores temporales. Por esta razón, las dos iniciativas que permitirían corregir la dualidad del mercado del trabajo son avanzar hacia un sistema más integrado de protección del trabajador y mejorar el sistema de capacitación.

Respecto de lo primero, debemos idear un sistema de protección del trabajo que integre de mejor manera los diversos componentes, como la indemnización, el seguro de desempleo y el ahorro previsional, sin discriminar por la naturaleza jurídica del contrato de trabajo. Esta protección debe aumentar en forma continua y paulatina con la duración del empleo, permitiendo que todos los trabajadores accedan a sus beneficios. Comparando con el sistema actual, el costo de la protección aumentaría para los grupos que actualmente enfrentan mayor vulnerabilidad y disminuirá para los segmentos que tienen empleos más estables, reduciendo la dualidad.

La indemnización debería ser a todo evento y depender sólo del número de aportes que el trabajador haya realizado. Como parte del sistema integrado de protección del trabajador, el seguro de desempleo tiene espacio para reforzar su carácter solidario, ya que los esfuerzos por establecer un seguro de desempleo acorde con nuestro nivel de desarrollo no han terminado de cumplir con las expectativas que se crearon cuando se discutió el proyecto.

En relación con la capacitación, los estudios empíricos encuentran que se trata de la política más efectiva para mejorar la empleabilidad de las personas en el mediano plazo. Otras acciones, como los subsidios a la contratación de mano de obra, tienen una efectividad baja cuando están orientados al sector privado y prácticamente nula cuando se aplican en el sector público.

Pero la alta rotación de los trabajadores es una traba para dar acceso a la capacitación en igualdad de condiciones, por lo que el sistema necesita ser reformado. El acuerdo de mediados de 2009 entre el Gobierno, la CUT y los empresarios, que financiaba la capacitación a cambio de que las empresas retuviesen a sus trabajadores muestra que hay interés en avanzar en este tema, aunque el camino elegido resultó poco efectivo.

En síntesis, Chile enfrenta el desafío de crear más empleos y al mismo tiempo reducir la dualidad en el mercado del trabajo para que las nuevas posiciones vayan de la mano con aumentos de productividad y generen oportunidades de progreso para todos los grupos sociales. Los cambios en el mercado del trabajo son paulatinos, porque necesitan que los diferentes actores participen en el diagnóstico y en las soluciones, por lo que debemos aprovechar el actual dinamismo de la ocupación para plantear estos temas y buscar acuerdos que beneficien a la mayoría de los trabajadores.



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