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20/05/2010

¿Impuestos como promotores de salud?

El Ministro de Salud, Jaime Mañalich, ha anunciado que el gobierno quiere poner el foco en la prevención de enfermedades y desincentivar el consumo de tabaco, alcohol y comida rápida, de manera disminuir la cantidad de recursos que se destinan a tratar las enfermedades asociadas al consumo de tales sustancias. Ello considerando que la pelea contra patologías como el tabaquismo, la obesidad y el alcoholismo compromete el esfuerzo de miles de enfermos y sus familias, así como también el gasto de una importante cantidad de recursos estatales.

En el caso del tabaco, el secretario de Estado ha dicho que la manera más efectiva de reducir su consumo es aumentar el impuesto de 60% a 67%, lo que disminuiría el cigarrillo en un 10% ( ver cobertura en El Mercurio). Todo ello, porque a juicio del gobierno medidas como la educación, la prohibición de propaganda, la limitación de venta de cigarrillos y la separación de espacios para fumadores, si bien son adecuadas, hasta el minuto han sido insuficientes.

Con la obesidad ocurre algo similar, y aunque no se puede establecer una relación lineal entre comida chatarra y obesidad -porque esta patología se asocia a diversos factores- el gobierno ha dicho que el aumento de impuestos también se podría hacer extensible a la comida rápida. Sin ir más lejos, en diciembre de 2008, la Junaeb dio a conocer que el 21,1% de los escolares chilenos son obesos, cifra preocupante teniendo en cuenta que esta epidemia mundial trae asociada una serie de enfermedades crónicas que estos niños manifestarían en la adultez, tales como diabetes, infartos, cánceres, insuficiencia respiratoria, problemas óseos y articulares, hipertensión, entre otras.

Considerando lo anterior, Expansiva UDP quiso plantear la interrogante de si ¿son las alzas de impuestos a productos que pueden ser dañinos para la salud (tabaco, alcohol, comida chatarra) un instrumento de política efectivo y adecuado para cuidar la salud de la población, considerando que medidas como la prohibición de propaganda o la educación hasta el minuto han sido insuficientes o requieren de más tiempo para obtener los resultados esperados?

El tema es amplio y enfrentarlo de manera seria tiene implicancias de salud, culturales, psicosociales, económicas y políticas. Muchos consideran que no se puede abordar de la misma manera al tabaquismo y a la obesidad, ya que los factores que inciden en ambas enfermedades son distintos, por lo que las soluciones y formas de hacerles frente también difieren. En este sentido una política impositiva puede ser un incentivo, pero la promoción de salud de la población no puede basarse en ese tipo de medidas sino más bien en políticas integrales que conciten el trabajo y cooperación conjunta del Estado, los individuos, la industria alimenticia, los colegios, entre muchos otros actores (ver medidas adoptadas en otros países).

Por todo lo anterior, y como una primera aproximación al tema, los invitamos a revisar la conversación que Expansiva UDP tuvo con el economista y Gerente General de Integramédica, César Oyarzo y con el médico y académico de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile, Marcos Vergara (ver entrevistas y transcripción).